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Cinco formas de reducir el síndrome de trabajador quemado o ‘Burnout’ en el personal de la salud


El campo de batalla de Roxana es una sala de terapia intensiva de un hospital de tercer nivel en Santa Cruz. Ella no está postrada en una cama o con una enfermedad terminal; al contrario, ella tiene la valiente labor de atender a los que si están al límite de la vida. Sin embargo, la lucha diaria que tiene Roxana como licenciada en enfermería en ese espacio le está empezando a pasar factura a sus emociones y su cuerpo.

¿Me contagiaré del COVID? ¿Llevaré el virus a mis hijos? ¿Por qué han muerto tantos colegas formados para salvar vidas? ¿Qué pasará si me equivoco en una dosis? Son algunas preguntas que retumban en la mente de esta profesional en salud que, similar a otras enfermeras, médicos, farmacéuticas e incluso administrativos, que están presentando cuadros de ansiedad, temor e incluso miedo frente al virus que ha puesto al mundo de rodillas.

Un estudio observacional de corte transversal realizado a 224 médicos y enfermeras de la Red Integral de Salud de Ecuador y publicado en la Revista Science Open (ver aquí) determinó que 9 de cada 10 profesionales con ambas vocaciones presentó, durante la pandemia, síntomas de Síndrome de Burnout moderado y severo. ¿Qué significa burnout? El término burnout, ‘quemado o agotado en inglés’ fue descrito en 1974 por el psicoanalista Herbert Freudenberger y hacía referencia a los trabajadores que tras una exposición intensa y de varios años a un trabajo ocasionando un estado de agotamiento emocional, con una actitud distante al trabajo y la sensación de ineficacia e insatisfacción.

De acuerdo con una nota publicada por el doctor Fernando Díez Ramirez y publicado en BBC Mundo, el síndrome de Burnout afecta especialmente a profesionales de la salud “dado que se encuentran expuestos al sufrimiento humano y a la muerte”. Según este informe, existen al menos cinco causas que pueden derivar en esta enfermedad mental:

· Los horarios intensos y los turnos en el trabajo que pueden alterar el ciclo de sueño y el ritmo cardíaco.

· Recibir presión para mantener un puesto de trabajo, incluye los rumores de despidos y cifras rojas que pesan en una función.

· Decir sí a todo sin medir bien las fuerzas, sobre todo cuando el profesional quiere quedar bien con todos los que le pidan un favor.

· La burocracia y el exceso de requerimientos, cuando para una autorización el médico o enfermero debe esperar cinco aprobaciones y llenar múltiples formularios

· La poca confianza y rumores que generan tensión, provocado por relaciones interpersonales basadas en el rumor, la competencia desleal y la envidia.

Victoria Fisher, terapeuta y docente de la Universidad Iberoamericana de Puebla, además de Diez Ramirez, recomiendan cinco hábitos importantes para que el personal de salud pueda cuidar su organismo y evitar que la ansiedad, el temor y el miedo generen problemas biológicos graves Ver aquí:

1. Practique la resiliencia todo el tiempo.

En la práctica, Díez Ramirez recomienda a los profesionales de la salud, sobreponerse a momentos críticos de su actividad laboral con un enfoque hacia adelante, tomando en cuenta sus fortalezas y guardando más los momentos de acierto que los errores. “Comparta sus virtudes y recuerde los momentos que le han dado más alegrías”.

 

2. Alimentación sana sin excesos de inflamatorios.

Los trabajadores de la salud conocen muy bien los mecanismos de acción que puede provocar un alimento tóxico en el cuerpo. Fisher sugiere reducir el consumo de carnes rojas condimentadas, frituras, bebidas azucaradas y exceso de alcohol que, sumado a las escasas horas de sueño, pueden inflamar el sistema inmune y bajar sus defensas ante posibles virus, bacterias u otras enfermedades.

 

3. Desarrolle momentos diarios de relajación y desconexión.

En la práctica, la desconexión de la fuente laboral y de los temas del gremio es un ejercicio que demanda tiempo desarrollarlo. Los expertos sugieren mirar hacia los intangibles de la familia, los tiempos para salir al parque con los niños, para caminar junto a su pareja, ir al cine en horas que no quiten el sueño o, simplemente, preparar una comida en casa, leer un buen libre hacer una manualidad o manejar bicicleta. El uso del celular sin un límite de tiempo específico podría aumentar la tensión debido a la exigencia que genera en la vista y a la información que se consume.

 

4. Practique caminatas prolongadas o deportes de coordinación.

Si usa transporte público, tome las líneas que no le dejan tan cerca de casa sobre todo en horarios no peligrosos. Caminar será una práctica muy saludable para su mente y su cuerpo. Si tiene vehículo propio dedique un tiempo para ir a una tienda, salir a un parque en familia o para simplemente caminar. “Inhalar y exhalar aires nuevos, sin duda, es más que solo un ejercicio respiratorio. Permite también un respiro de la mente y una oportunidad para descubrir la naturaleza. “Puede practicar

también deportes o hacer ejercicios en un gimnasio. Ambas actividades relajarán sus nervios y llevarán a su mente hacia nuevos objetivos. Ver aquí



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