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Cinco hábitos para tratar la depresión en pacientes con insuficiencia renal


La vida de Laura se pintó gris, desde el momento que un examen de sangre reflejó que sus riñones funcionaban con menos del 15%. Su mente tuvo que poner un freno a tantos sueños por cumplir a partir de sus 25 años de vida. El fantasma de la dependencia de otros tocó su puerta. Superar cada día sin cansancio era su mayor reto. Aun más, responder preguntas como ¿le dejarán faltar tres días en su trabajo? ¿de dónde sacará dinero para diálisis? ¿podrá cubrir con sus medicamentos?

Walter Villalobos y Pablo de León, ambos médicos e investigadores de la Universidad de San Carlos de Guatemala, realizaron el test de Hamilton a 86 pacientes con insuficiencia renal en la Unidad de Atención al Enfermo Renal Crónico (UNAERC) de Guatemala. ¿El resultado? De cada 10 pacientes en terapia sustitutiva de hemodiálisis, 9 presentaron algún grado de ansiedad, depresión o ambas. Así también, 4 de cada 10 pacientes que presentan depresión, padecen una variante muy grave y, en relación a la ansiedad la mitad de los que la presentan padecen su variante mayor. (Ver aquí).

De acuerdo con un estudio realizado por el investigador Ariel Alarcón y publicada en la Revista Colombiana de Psiquiatría, la depresión es la anomalía psiquiátrica más frecuente en pacientes con Insuficiencia Renal Crónica Terminal (IRCT) tratados con hemodiálisis. La depresión puede ser una respuesta ante las múltiples pérdidas del paciente con IRCT como ser el sustento, las habilidades físicas, el funcionamiento sexual, entre otros.   (Ver aquí).

La diálisis, sin duda, demanda tiempo, dinero y generan un torbellino de emociones que pasa desde la negación hasta un proceso de enojo, tristeza y culpa afectando, aún más, la salud. Para cada sesión, el paciente debe trasladarse hacia el centro de hemodiálisis, cuidar su dieta e ingestión de líquidos y someterse al tratamiento largo y pesado. Una vez fuera, las fuerzas de la persona con IRCT se reducen al mínimo, el sueño y el cansancio se vuelve más intenso y faltan ganas, aun para conversar. El proceso se vuelve a repetir en uno o dos días haciéndose una batalla muy difícil de sobrellevar.

 

Pero hay formas para sobrellevar la carga y ver una luz en el camino. La sociedad Americana de Psicología recomienda al menos cinco hábitos para reducir estos sentimientos y pensamientos y poder generar una mejor calidad de vida:

  1. Intente realizar las actividades que le complacen Ver aquí

No permita que la diálisis le impida hacer todo lo que le gusta. Siempre que sea posible, siga dedicándose a los pasatiempos e intereses que le complacían antes de la diálisis, aunque tenga que adaptarlos de alguna manera a la programación del tratamiento o estado  de salud. Y, si puede, siga trabajando. Comparta con sus amigos.  Aquellas personas que se proponen a seguir la marcha de su vida como solían, a pesar de la diálisis, son más felices y saludables.

  1. Desarrolle amistades presenciales en su entorno

Busque apoyo en su cónyuge, familiares y amigos y comparta con ellos. Muéstrese amigo y exprese cómo se siente sin el temor del qué dirán. Explíqueles a los demás sus necesidades y probablemente muchos respondan con empatía. De acuerdo con los expertos en los procesos de recuperación del paciente, dialogar con otros sobre las necesidades reduce la tensión de la misma enfermedad y eleva el nivel de las hormonas que permiten una mejor interacción de las vitaminas.

  1. Camine y realice actividades de relajación

La oración, la lectura de libros como la Biblia o el desarrollo de la espiritualidad pueden contribuir a la reducción de los niveles de estrés. Se ha demostrado también que la ejercitación estimula el estado de ánimo de los pacientes sometidos a diálisis. Converse con su médico de las mejores horas para caminar y el tiempo adecuado acorde a su estado de salud. Las caminatas mantienen su mente conectada al entorno mientras su cuerpo se ejercita.

  1. Busque información sobre el tratamiento y las interacciones en su cuerpo

Recopile información sobre el tratamiento de diálisis y los cambios que pueda generarle en su organismo. Eso no solo le ayudará a conocer cómo será mejor desarrollar sus hábitos sino también le permitirá tener un mejor control de su salud. Busque datos de fuentes confiables, de cómo en otros países sobrellevan los cambios y aprópiese de las mejores prácticas acorde a su situación. Puede anotar en un cuaderno la información más importante que encuentre y que pueda ayudarle a solucionar los cambios en su cuerpo.

 

  1. Ayude a quienes le están ayudando y abrace la solidaridad

Acérquese a un hogar de niños, un asilo de anciano, una iglesia o cualquier centro que trabaje con grupos vulnerables y pida realizar un voluntariado. Ayudar, sin duda, le ayudará a concentrarse menos en sus cambios y desarrollará la empatía por otras personas que tienen otro tipo de necesidades. Así también podrá desarrollar sus destrezas y habilidades para ayudar.



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