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Conozca los 7 mitos sobre las vacunas contra el COVID-19 que la ciencia los aclara


¡Me volveré estéril!, ¡no confío porque han sido desarrolladas muy rápido!, ¡interferirán en mi genética!, ¡con la primera dosis es suficiente!, ¡me vacuné y ya estoy 100% inmune!… son algunas de las afirmaciones que se han estado difundiendo por redes sociales, en charlas familiares o reuniones entre amigos, sin respaldo o fundamento. Lo cierto aquí es que los mitos y suposiciones sobre las vacunas pueden significar una gran amenaza a la lucha mundial para mitigar el COVID-19.

Por un lado, el temor que se genera está llevando a muchos a no vacunarse, lo que va contra lo que los expertos, a nivel global, recomiendan: para alcanzar la inmunidad colectiva y así detener la propagación del coronavirus, es necesario que entre el 70% y el 90% de la población esté vacunada. Por otro, pensar que estás totalmente libre de contraer el virus o de contagiar, por estar vacunado, es también un supuesto, pues esta posibilidad, por ahora, no existe.

A continuación, le presentamos siete mitos que se están propagando entre las familias, y que, solo pueden generar un efecto adverso en la lucha contra el fin de esta pandemia que ha paralizado al mundo entero.

  1. “Las vacunas alterarán mi genética”

Esta afirmación es errónea pues según explican los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, CDC, “el ADN está dentro del núcleo de una célula y el ARN mensajero, o ARNm, que es usado por las vacunas, ingresa a la célula, pero no al núcleo. Tanto las vacunas ARNm, como las de vectores virales contra el COVID-19, instruyen a las células que comiencen a generar anticuerpos contra el SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad COVID-19. En este proceso el material no ingresa al núcleo de la célula, que es donde se encuentra el ADN”. (Ver aquí) y (Ver Aquí).

En resumen, el material genético de las vacunas, aprobadas actualmente, no interfiere en el ADN; éstas funcionan con las defensas naturales del organismo para generar inmunidad al coronavirus de forma segura.

  1. “No confío en las vacunas porque se desarrollaron muy rápido”

Ante la emergencia sanitaria global, la tecnología ha sido clave para obtener vacunas contra el COVID-19 en tiempo ‘récord’; lo que no significa que se hayan omitido pasos o controles de calidad y desarrollo. Si bien el diseño de otras vacunas llegó a tardar hasta 15 años, en este caso, el conocimiento científico previo, las tecnologías de ingeniería genética, el intercambio de información entre laboratorios y el financiamiento de gobiernos y privados, han sido factores determinantes para acelerar el desarrollo de vacunas contra la enfermedad del COVID-19.

  1. La vacuna me dejará estéril

En un reciente informe de Naciones Unidas esta afirmación se descarta por completo: “Las vacunas que administramos no pueden causar infertilidad. Este es un rumor que se ha difundido vacunas y no hay nada de cierto en él. No existe una vacuna que cause infertilidad”, explica la Dra. Katherine O’Brien, experta en vacunas de la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Coindicen los CDC, que son enfáticos en que, por el momento, “no existe evidencia de que la vacuna contra el COVID-19 cause algún problema en el embarazo, incluido el desarrollo de la placenta”. De forma general, no se han identificado dificultades de fertilidad, como un efecto secundario de ninguna vacuna (Ver Aquí). Como ocurre con todos los casos, no solo con las vacunas contra el COVID-19, los científicos continúan analizando y trabajando para detectar efectos adversos.

  1. Las vacunas contienen químicos nocivos para la salud

La experta en vacunas de la OMS, Katherine O’Brien, dice que, para garantizar la seguridad de las vacunas, todas se someten a rigurosas pruebas. La fabricación se ejecuta bajo una permanente verificación de calidad para garantizar que cada ingrediente, que se usa, sea apto para el uso en humanos.

“Las vacunas contienen diferentes elementos y cada uno se prueba. Antes que se administren a un ser humano, se prueban en animales para detectar cualquier tipo de problema. Realizamos ensayos clínicos con decenas de miles de personas que reciben las vacunas antes de ser autorizadas para su uso en el público en general”, indica O’Brien.

  1. Si me vacuno estoy 100% libre del COVID19

Que te quede claro: por el momento, no existe la cura contra el COVID—19 y la vacunación no evita las infecciones al 100% (Ver aquí). Sin embargo, las vacunas son una gran esperanza porque mitigan la agresividad del SARS COV-2, es decir, la inmunización evitará las hospitalizaciones o muertes que causa este virus.

En una entrevista al portal estadounidense, The Conversation, Deborah Fuller, profesora de Microbiología, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, explica: “Después de recibir la vacuna puedes infectarte, pero tus posibilidades de enfermar gravemente son casi nulas. Puedes ser asintomático porque tu sistema inmunológico elimina el virus muy rápido”. (Ver aquí)

  1. Las personas vacunadas no contagian

Cualquier persona infectada con COVID-19 puede transmitir el virus; sin embargo, es cierto que la vacuna reduce la posibilidad de que esto pase porque además de disminuir la cantidad de virus que sale de la nariz y la boca, contribuye a que éste se elimine más rápido. En palabras simples: menos virus, menos posibilidades de propagarlo.

La doctora Soumiya Swaminathan, científica y jefa de la OMS, explica que la gente vacunada que se contagia de COVID-19, tiene una carga viral menor y, por lo tanto, menor chance de infectar, pero no está exento de ello. Por lo anterior, es importante que se mantengan las medidas de cuidado aún después de recibir la vacuna: uso de mascarillas y distanciamiento físico.

  1. La vacuna me da inmunidad de por vida

La experta en vacunas de la OMS, Katherine O’Brien, explica que el tiempo que dura la inmunidad que generan las vacunas, aún es un tema en investigación, pero adelanta que no se tienen evidencias, al menos por ahora, que alguna vacuna brinde inmunidad para toda la vida. “La mayoría de los ensayos clínicos han reportado una protección contra la enfermedad grave que significa hospitalización y muerte”, asegura la doctora Soumiya Swaminathan, científica jefa de la OMS. (Ver aquí)

¿Qué recomiendan los expertos ante tantos rumores que giran alrededor de la vacuna?

Estar informados para no caer en falsas creencias que pueden ser perjudiciales, es fundamental. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, de Estados Unidos levantan puntos a considerar a la hora de decidir vacunarse o no. (Ver aquí)

  • Mientras más tarde la inmunización, más chance se le da al virus de seguir mutando, como ya ha sucedido en Brasil, Sudáfrica, Reino Unido o India. Si la mutación es significativa, podrían surgir cepas que interfieran en la efectividad de las vacunas existentes y aprobadas; es decir, tendrían mayor facilidad para evadir el sistema inmunológico.
  • Se han registrado variantes del virus SARS-CoV-2 que son más inefectivas y otras que son más transmisibles ¿qué significa esto? cuando una cepa es más contagiosa, la persona infectada con la misma, desprende mayor cantidad de virus porque concentra mayor carga viral.

El ‘COVID-19 largo’ es una realidad. En algunos casos, el COVID-19 sí deja síntomas a largo plazo y la edad no es garantía, es decir, hay jóvenes que también han sido afectados, por ejemplo, con dolores de cabeza o en el pecho, confusión, pérdida extendida de olfato o gusto y dificultad para respirar, meses después de la infección.



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