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Cuatro características del ‘Hongo negro’ y su relación con el COVID-19


Mucormicosis. Ese es el nombre de la enfermedad infecciosa producida por unos hongos – que pertenecen al orden mucoral- y que ha tenido un incremento de contagio en los últimos meses sobre todo en países como India, Centroamérica y en personas con sistemas inmnuno comprometidos. Pero ¿Qué relación tiene este hongo con los casos de COVID-19?

De acuerdo con Laura Castañón Olivares, investigadora de la Unidad de Micología del Departamento de Microbiología y Parasitología de la UNAM de México, estos hongos, generalmente del género Rhizopus están formados por un conjunto de filamentos pluricelulares, denominados micelio, que adquieren la apariencia de una pelusa, primero blanca y luego gris y por esto le han dado el denominativo de “hongo negro”.

“Estos hongos crecen en alimentos como las frutas, verduras, ciruelas, panes entre otros que están en proceso de descomposición. Los hongos mucorales del género Rhizopus son inocuos y convivimos con ellos todos los días. Sin embargo, para que se vuelvan patógenos se necesitan un factor de oportunismo como, por ejemplo, en pacientes diabéticos con bajos niveles de glucosa”, explica la especialista.

De acuerdo con Castañón Olivares estos hongos, tienen una fuerte carga enzimática que les ayuda a alimentarse de los cuerpos cetónicos y van destruyendo todo lo que van encontrando en su paso como huesos, cartílagos, músculos y, así ocasionar lesiones necróticas tan características de las mucormicosis. (Ver aquí).

  1. Las personas con COVID-19 severo tienen el sistema inmunológico deprimido

Marcelo Wolf, infectólogo de la Faculta de Medicina de la Universidad de Chile, explica que el paciente con COVID-19 tiene interrumpida todas las barreras naturales, debido a la afectación de los pulmones por el virus, la tos, la intubación y la suma de medicamentos, convirtiéndose en un espacio abierto para albergar el hongo. “Esta combinación de factores ha multiplicado los casos de mucormicosis en países como la India, México, Centroamérica, entre otros, aún más si ya ha recibido tratamiento con corticoesteorides o esteroides”.

  1. Las vías comunes de infección son respiratorias

La especialista Castañón Olivares asegura que cuando se inhala un hongo del género Rhizopus u otro mucoral, penetra en el organismo por la nariz y, si las defensas están bajas, coloniza el hongo en los senos paranasales, entra en torrente sanguíneo, se esparce y va destruyendo tejidos suaves e incluso taponar los vasos sanguíneos, impedir la irrigación de los tejidos y propiciar la necrosis. “Una vez inhalado el hongo también puede descender, invadir las vías respiratorias bajas y ocasionar una mucormicosis pulmonar”, explicó.

  1. El uso de corticoides puede ser una ventana para las infecciones por hongos

Mauricio Ruiz, médico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que el uso de corticoides y otros medicamentos en tratamientos contra el COVID-19, sumado a las descompensaciones importantes en el organismo por la falta de aire, bajan las defensas y se constituyen en una ventana para el ingreso de mucormicosis. “En muchos sistemas acuden a los corticoesteroides para disminuir la inflamación de las vías respiratorias y posibilitar una mejor oxigenación. Pero estos esteroides reducen, per se, la migración de las células inmunológicas que defiende el organismo frente a cualquier agente invasor.

  1. Puede alojarse en la nariz y expresarse como un hongo invasivo.

¿Cómo detectar el hongo invasivo? Si bien, según los expertos no hay muchos síntomas, lo más frecuente es el llamado “compromiso rinosinusal” donde se ve como una bola de pelos alojadas en la nariz y que a medida que pasan los días se convierte en una bola de hongos que incluso puede desplazar el globo ocular. “Puede incluso llegar a ser invasivo al cerebro, regiones del hueso y llegar a generar con la mucormicosis el compromiso pulmonar”, explica Ruiz.

“Esta enfermedad hasta hace poco respondía muy pobremente a los medicamentos para los hongos. SI bien, ha mejorado un poco la respuesta, son antimicóticos son más complejos y muchas veces de alto costo”, comentó Marcelo Wolff, de la Universidad de Chile.



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